
Pobre Pepe cuantas veces le habremos dicho que la guarra con la que se metió era una autentica pervertida a la que le gustaban mucho las torturas y todo tipo de cosas rara. El descubrió muy tarde que todo lo que decían de ella era verdad y recibió de ella todo tipo de maltratos y privaciones hasta incluso follárselo por el culo hasta el cansancio, siempre con un cinturón de castidad puesto.
